La Filigrana, nuestra seña de identidad

Nos especializamos en la creación de piezas decorativas y ornamentales, en las que imprimimos nuestra seña más característica: la filigrana. Esta técnica, originaria de Alba de Tormes, distingue nuestras obras por su riqueza y complejidad.

La filigrana consiste en superponer, con precisión y armonía, elementos como asas, relieves y adornos sobre una base de formas tradicionales —platos, botijos o bandejas—, a las que se suman composiciones más atrevidas: dragones, pavos reales o motivos que nacen de la inspiración del momento. En esta técnica, la imaginación no tiene límites.

Todo el proceso es completamente artesanal. Desde la extracción y preparación de la arcilla hasta el modelado y el acabado final, cada etapa se realiza a mano, siguiendo los métodos de siempre. 

La filigrana exige una arcilla con un equilibrio muy preciso entre plasticidad y resistencia. Para lograrlo, los alfareros trabajamos con una mezcla cuidadosamente preparada a partir de una arcilla roja, rica en óxido de hierro, a la que incorporamos pizarrilla.

El óxido de hierro confiere a la arcilla su característico tono rojizo y una gran ductilidad, lo que permite modelar con detalle incluso los adornos más finos sin que la masa pierda cohesión. Sin embargo, esa misma plasticidad puede hacerla demasiado blanda para sostener las filigranas superpuestas. Aquí interviene la pizarrilla: su composición silícea y su textura más áspera actúan como reguladores, reduciendo la contracción al secado y aumentando la resistencia mecánica de la pieza una vez cocida.

Gracias a esta combinación, la arcilla adquiere una estructura interna más estable, capaz de soportar las múltiples capas decorativas propias de la filigrana sin deformarse ni agrietarse. Es el resultado de generaciones de ensayo, observación y oficio, donde la experiencia del artesano es tan importante como la materia misma.

 

Asimismo, seguimos utilizando la misma herramienta con la que se trazaban aquellos dibujos: el aguamanil. Con él se aplican los esmaltes y colores con la misma delicadeza y precisión que antaño, garantizando así la continuidad de una estética y un saber hacer que forman parte de la identidad de nuestro taller.